¡Le estoy
permitiendo a la vida negarme sus placeres!, exclamé. La dama me correspondió
acomodándose el cabello a un lado; yo estaba perturbado por su sonrisa. Las proporciones de sus labios reflejaban
su voracidad al besar; me lo demostró. Caminamos juntos de la mano; después,
experimenté la gloria de vivir y morir al mismo tiempo, cuando irremediablemente
enloquecido me perdí en la profundidad de sus pupilas dilatadas.
Muerte en pandemia......Gustavo Acosta Vinasco
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*¡La familia de **Litteratura* *estamos de enhorabuena! **La Alcaldía de
Pereira (Colombia) acaba de publicar **“**L**a leche al sol”**, el nuevo **libro ...
3 giorni fa

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