venerdì 13 agosto 2010

La representación de una crucifixión robotizada

El hombre para asegurar su existencia tendrá la necesidad de reescribir la Biblia y replantear la existencia de Dios.

Este replanteamiento fue surgiendo desde los Tótems hasta la repentina encarnación de una divinidad omnipotente a imagen y semejanza del hombre. Por lo tanto, ya robotizado el hombre, la iglesia tratará de impartir la bendición de un Dios… también robotizado.

mercoledì 16 giugno 2010

Despojo

Es habitual ver palomas en espacios mayormente abiertos; y la Plaza Mayor es uno de los lugares que posiblemente prefieren más. Se precipitan para conseguir alimento; no importan las caricias o las patadas de los niños que, emocionados con la naturaleza, piden más comida para preservar el mayor número posible de las encantadoras aves a su alrededor; es ambición de cada niño que visita la plaza.
Cualquier otro sitio también es bueno para encontrar alimento; es posible hallar migas o granos en la calle. Pues, no siempre es suficiente la generosidad de los niños.
Entre las calles Santa Catalina y Ugarte, precisamente frente al Monasterio de Santa Catalina, una paloma revolotea insistentemente sobre un trozo de pan seco al borde de la acera, mientras un grupo de turistas se dispone a visitar el convento. Los transeúntes ignoran la ardua batalla que mantiene la veterana ave con su duro alimento y los vehículos pasan a toda velocidad; no hay fastidiosas caricias ni tiernas patadas; pero el trozo de pan seco se rehúsa a las ansias de su depredadora; por lo que, después de tomar un breve descanso, la voraz ave, agitando nuevamente sus alas, se precipita furiosa sobre su presa y arremete varias veces con su pico; sin lograr nada.
Luego de una intensa batalla en la vereda, el trozo de pan es derribado hacia el abismo; donde inevitablemente será triturado por las ruedas de algún automóvil.
La victoria es definitiva cuando un taxi arrolla al pan, dejándolo molido; más exquisito que antes. Pero, a medida que pasan los vehículos, sin darle tiempo a nuestra vencedora ave de tomar lo que le corresponde, el pan molido se va dispersando entre los neumáticos, hasta desaparecer por completo.

martedì 26 gennaio 2010

Rutinario

Luego de haber vagado por calles desconocidas desperté en casa; y, anunciado por un prolongado bostezo, todo volvía a ser rutinario. Debía mirar el reloj, levantarme, bostezar varias veces, pasarme las manos por el rostro, volver a mirar el reloj, tender mi cama, cepillarme los dientes, darme un baño, cambiarme la ropa interior, los calcetines, el polo negro por otro igual, ponerme los mismos pantalones y las mismas zapatillas, desayunar, cepillarme nuevamente los dientes, no peinarme, coger mi única mochila, despedirme y salir a tomar una combi para ir a la universidad.

Después de haber salido de clases, decidí ir a la biblioteca. Solicité el catálogo de obras literarias y elegí Todos os nomes. Distinguí un lugar alejado para sentarme, un sitio donde no habría alguien que interrumpiera mi lectura. Ya sentado, me dispuse a hojear la novela de José Saramago; me encontraba a punto de empezar con el ritual, aquel pacto que me incita a emprender un viaje por la obra literaria hasta llegar al final. Traté de ignorar todo lo que acontecía al interior de la biblioteca; pero, mi concentración se vio interrumpida por la estrepitosa forma de obrar de un sujeto que manipulaba piezas de ajedrez sobre la mesa. No insistí más; y así, mi rutina se torna cada día más monótona: vagando en lo recóndito de mi mente, caminando por las calles, perdido en mis cavilaciones. Todo esto me induce a la misma rutina; y lo advierto cada vez que despierto en casa, porque, luego del prolongado bostezo, debo mirar el reloj, levantarme, bostezar varias veces, pasarme las manos por el rostro, volver a mirar el reloj; y, lo demás, también debe seguir casi en estricto orden.

giovedì 27 agosto 2009

El ser puntual

Segunda fila. Como es costumbre, aún no inicia el evento sobre Borges, acordado para las siete de la noche en punto.
Las viejas y la gente a mi alrededor hacen alarde de cuantas cosas han obtenido en la vida. Sobre todo las viejas. Una de ellas dice haber conocido al escritor en persona, una noche en Buenos Aires; asegurando que le había cautivado con su hermosura. Otra de ellas dice que adquirió la manía de leer enciclopedias. Y las demás escuchan atentas, mientras yo me cago en los pantalones.

domenica 9 agosto 2009

Sustancia

Siento un arrebato que derrite mi cuerpo y desprende en burbujas mi alma.

martedì 14 luglio 2009

Crepuscular


Cuando volví al amanecer, luego de haber caminado casi por toda la ciudad, el reloj que marcaba cada segundo de mi desesperación se había detenido. Permanecí en absoluto silencio durante casi todo aquel día; sin imaginar qué sería de mi vida sin un reloj.

Y hoy, luego de setenta y seis años, aún resuenan las últimas voces que escuché aquella vez cuando llamaron a la puerta: “Cuídate mucho que pronto volveremos por ti”.

sabato 23 maggio 2009

Por ti

Los minutos enloquecen conmigo; los segundos se hacen más rápidos. Por ti dejé de permanecer en mi cuerpo durante algún tiempo; y ya no he querido estar solo.

domenica 10 maggio 2009

Picadillo rutinario

Al Perú limeño

Cada paradero, como de costumbre, se torna desordenado; y cada combi con intenciones de atropellar detiene sus ochenta kilómetros por hora de manera abrupta, dejando en el paradero un olor asfixiante a llanta quemada. Entre el humo que se despide de los neumáticos, aparece la silueta de un individuo que se dispone a subir. Sube. Le pide cortésmente a una dama que le ceda el paso; y el tipo se deja caer pesadamente en el asiento junto a la ventana. Permanece erguido, con la mirada al frente y de vez en cuando agacha la cabeza para mirar su reloj. Mira discretamente a la dama de minifalda que va junto a él; ella hace lo mismo. El sujeto se inclina hacia la ventana, saca una billetera, la revisa; extrae recibos, también algunas tarjetas; y empieza a hacer picadillo uno a uno los recibos, abre la ventana y los echa. Permanece en silencio, con la mirada fija en las tarjetas. Luego de un momento hace lo mismo con ellas, mira sigilosamente al policía de tránsito que está ordenando el tráfico y arroja nuevamente otro picadillo de papeles. Presurosamente, empeñado en conseguir algo, rebusca cada bolsillo de su traje.
Ahora, después de un horroroso estruendo y gritos de dolor, el individuo está entre papeles, en medio de la pista con el cráneo destrozado. Los pasajeros y el conductor han muerto. El conductor del camión ha sobrevivido. Los vehículos deformados despiden un olor a gasolina, y empiezan a nublar el día con un denso humo.

martedì 3 febbraio 2009

Hembra

Concédeme el deseo de mi primera vez; y yo te amaré por sobre todas las hembras.

La luz del día llega con rezagos de una noche incandescente.

¡Oh, María de Magdala!, mi primera vez. Yo te amo por sobre todas las hembras.

venerdì 9 gennaio 2009

Noches metálicas

Te levantas de la cama; y deseas ansiosa incrustarte por mis pupilas, poseerme a tu antojo; aún es de noche, y estoy despierto; te veo ahí, bailando, moviéndote de una manera que me aloca.

Aún es de noche sobre mi cuerpo; y tú, despojada de las sábanas, haces de cuenta que duermo.

Sabes que no duermo; sabemos que aún es de noche sobre la cama. Es de noche, ¡aún es de noche!; pero, tú, te deleitas al verme suspendido, paralizado… grabado en tu cama.

domenica 7 dicembre 2008

Antropofagia

Aún lo recuerdo. Antes de entrar había caminado una cuadra y media, pensando en la posibilidad de hallar otra vez el álbum que había comprado hace unos años. La tienda no había cambiado mucho, al menos, en mi sección favorita. The Doors, Strange days -leí, al momento de haber entrado-; Led Zeppelin, In through the out door; Black Sabbath, Dehumanizer;… Revisé varios álbumes, y el último era Making movies de Dire Straits; devolviéndolo a su sitio, decidí acercarme a la chica que atendía.
-¡Hola! -dije, quedándome asombrado al instante.
Y de inmediato repuse:
-Quiero Rapture of the deep, publicado en noviembre; el 2005.
-¡Hola! -respondió-. ¿De Deep Purple, verdad?
Estaba en frente de una mujer muy bella, exquisita.
-Sí -dije, sin advertir la hora que era.
-Ahora no lo tengo; se lo acaban de llevar. Pero… por qué no llevas el DVD In concert with the London Symphony Orchestra -decía, sonriente; y el disco casi se le fue de las manos cuando abrió la caja-. Aquí está.
Yo no desaprovecharía su ofrecimiento, quería estar un buen tiempo a su lado. Su hermosura y sensualidad fueron suficientes para invadir mis pensamientos.
Había rozado tímidamente sus delicadas manos con la yema de mis dedos. Hablábamos. Me decía tantas cosas que no me acuerdo casi de nada; sólo recuerdo lo hermosa que era. No sé cómo; pero me veía ahí, del otro lado del mostrador, contemplándola. Ella me miraba fijamente, como si quisiera descubrir en mis córneas el reflejo de mis intenciones, de ese deseo silencioso que me empezaba a enloquecer. Yo no pude disimular; al descubrirme, sin dejar de mirarme a los ojos, humedeció lujuriosamente sus labios con su legua; y empezó a incrustarse por mis pupilas, hasta arrancarme del suelo. Sus besos me empezaban a derretir, me besaba apasionadamente y yo enloquecía por completo. Guio mis manos a su cintura, mientras me susurraba al oído:
-No te preocupes, todo saldrá bien; ¿ok?
Yo asentía temblando. Guiado por mi instinto la presioné fuertemente hacia mí, y se excitó aún más. Se descubrió sus pechos, y empezó a desnudarse de la manera más sensual que nunca había imaginado; en seguida, despojó de mí todo lo que obstruía el rozamiento de nuestros cuerpos. Luego en una intensa actividad física, devorándonos, yo aprendía a interpretar casi bien el papel de un buen amante a quien ella estaría siempre dispuesta a llevarse a la cama cuando quisiera.
Sólo tenía en mente volver al día siguiente; inventar cualquier excusa para acercarme a ella. Me había dicho que abriría a las diez de la mañana y que atendería hasta las ocho o nueve de la noche. Antes de salir de casa, me sentía ansioso; costaba mucho prestar atención a lo que me decían; en las cosas que hacía, era difícil concentrarme. Pues, fue como uno de esos días que se había anhelado desde hace un buen tiempo, y que por fin era el momento. Ya empezaba a anochecer. Salí apresurado; sin despedirme de nadie. En el transcurso no hacía otra cosa más que pensar en ella; en su boca hambrienta mojando mi cuello; y en su voz diciéndome “no te preocupes, todo saldrá bien; ¿ok?”. El tráfico, inminente a esa hora, hacía que tuviera los minutos más interminables de mi vida; cada segundo aumentaba mi desesperación. Al bajar de la combi mi prisa por llegar hizo que caminara en sólo segundos esa cuadra y media que me había resultado pesada al principio.
Cuando llegué la encontré junto a un individuo corpulento, con la barba crecida; mayor que ella. Debe de ser un cliente -pensé-, y me dispuse a mirar los álbumes que ya había revisado; tenía el de Leonard Cohen en mis manos: Songs from a room -leía inconscientemente, deseando que ese sujeto se fuera-; mientras intentaba sacar Space oddity de David Bowie, el tipo venía hacia mí, como adivinando lo que yo pensaba.
-Ya vamos a cerrar -dijo.
Y con eso se iba toda posibilidad de que él sería un simple cliente. Evadiendo esa orden miré hacia la chica y traté de buscar su mirada; pero creo que fue ella quien buscaba la mía.
-Ya vamos a cerrar, señor -interrumpió con más insistencia el sujeto, posiblemente el dueño.
-Bueno, ¡está bien! -dije, maldiciendo.
Ella aún me miraba, mientras yo me resignaba a perderla. Camino a casa recordé su risa, el movimiento de sus labios al hablar; también, que renunciaría al cargo en la tienda.
No la volví a ver más. Y si hay algo visible, que me recuerde a aquella noche, es la huella digital que me dejó en el disco.

sabato 12 luglio 2008

Elemental


Si supieras con ansias mis ansias, y si yo con ansias supiera las tuyas; contemplaríamos nuestras almas revestidas de deleites nuestros, mujer lasciva.

Si supiera tus ansias; y tú, las mías; y si supiéramos…

sabato 22 marzo 2008

TENUE ILUMINACIÓN

Mi cabeza experimenta repentinos escalofríos,
brutales incisiones que suben y bajan, como chispazos;
y le dan tenue iluminación a mis ojos.

Suben, bajan, sumergen y arremeten,
ahogan mi respiración;
y le dan tenue iluminación a mis ojos,
sin poder derretir la oscuridad que gravita a mi alrededor.